Tú no eres tus Pensamientos

Si hay algo que me ha resultado muy muy útil para superar mis propios obstáculos interiores, es esta idea:

- “Yo no soy lo que pienso”

Esto quiere decir, que mis pensamientos no tienen por qué ser “una verdad”, ni tengo por qué aferrarme a ellos.

 

 

Pero, ¿qué suele ocurrir normalmente?

Pues que cuando algo me preocupa, o me irrita, o me hace sentirme mal, es porque en mi mente dan vueltas toda una serie de pensamientos del tipo:

- “¡este es un idiota! ¿quién se ha creído que es? no le soporto, es un arrogante, y no tiene ni idea de lo que dice…”

- “al final ha ocurrido lo peor, ¿y ahora qué hago? qué vergüenza, qué pasará ahora, qué van a pensar de mi, estoy acabada/o…”

- “no lo consigo, por más que me esfuerzo es imposible, no soy capaz, no sé cómo hacerlo…”

 

Y ¿qué pasa con estos pensamientos? ¡¡QUÉ ME LOS CREO!!

Si, si. Es como si por el mero hecho de “existir”, de tenerlos en mi cabeza, ya les diera toda la confianza y credibilidad del mundo.

Curioso, ¿no?

 

Cuestiónate tus propios pensamientos

Vamos a ver. Si yo quiero terminar un trabajo, el que sea, y por mi mente pasan pensamientos similares a los anteriores ¿qué ocurrirá?:

Respuesta A:  - tendré la moral por el suelo, muchas ganas de abandonar y olvidarme de mi objetivo.

Respuesta B:  - voy a tener una motivación muy muy alta, tener ganas de seguir adelante y sacar lo mejor de mi para superarme.

Si estás de acuerdo conmigo, tu respuesta seguramente será la A. Obviamente, con semejante diálogo interno, lo más probable es que tu estado de ánimo esté por los suelos y tengas ganas de hacer cualquier otra cosa, antes de seguir con lo que estabas haciendo.

¿A dónde quiero llegar con todo esto?

Muy sencillo. Si tu estado de ánimo no es el que necesitas para conseguir tu objetivo, el que sea, es porque interiormente estás dando crédito a una serie de pensamientos que te limitan para sacar lo mejor de ti, y seguir adelante. ¡Así de fácil!

Tendemos a dar crédito a todo aquello que se nos pasa por la cabeza, como si fuera la “realidad”, pero no lo es. Por ahora, mientras está en tu mente, tan sólo es una posibilidad. Los pensamientos sólo se hacen realidad, cuando les prestas atención y los conviertes en una verdad para ti. Te pongo un ejemplo:

Ej: si piensas de ti que eres una persona poco constante, y que nunca consigues acabar lo que empiezas ¿qué pasará cuando des crédito a ese pensamientos sobre ti? Pues simplemente, que tendrás una estupenda excusa para abandonar cualquier cosa que emprendas. Te dirás cosas como: “es que no soy constante”, “es que no valgo para esto”, “es que la disciplina y yo no nos llevamos bien”, y … ¡voilà!

Tu pensamiento de que “no eres constante” se habrá hecho realidad. No por qué lo seas realmente, sino simplemente porque le has dado crédito a este pensamiento, lo has validado, y lo has convertido en algo real. Tú lo has hecho real (un pensamiento no es real por si mismo, tú lo haces realidad al validarlo).

Otro ejemplo: si piensas que es muy difícil encontrar pareja, y además lo comentas con más gente que piensa justamente eso mismo, ¿qué pasará? Muy sencillo, simplemente que no tendrás ganas de encontrar pareja, cada día te dará más pereza salir con tus amistades, no acudirás a eventos sociales, etc, y … ¡voilà!

Tu pensamiento de que “encontrar pareja es difícil” se habrá hecho realidad. Te convertirás en una persona a la que le cuesta encontrar pareja, no porque lo seas, sino porque lo has convertido en algo real.

 

Tú eres el que Elije qué pensamientos quiere validar

Hay una nueva manera de verte a ti misma/o. Hay otra manera de relacionarte con tu mente y con tu realidad.

Recuerda esto:

“Tú, no eres tus pensamientos, sino lo que hay detrás de ellos. Es decir, eres la Conciencia que escoge a qué pensamientos dar crédito, de entre todos los que tienes”.

Este cambio de perspectiva, es muy sutil, pero marca una ¡tremenda diferencia!

Cuando te haces consciente de que, cualquier pensamiento, sea tuyo, sea de tus padres, sea del telediario, sea de un libro de economía, sea de tu mejor amigo, en realidad, sólo es eso: un pensamiento (y no una verdad). Cuando comprendes esto, te liberas.

Una persona libre, es aquella que se da permiso para escoger a qué tipo de pensamientos va a darle crédito, en cada momento.

Esto es libertad. Esto es poder personal.

 

Si un pensamiento te hace sentir mal, si sabes que no te conviene pensar así, recuerda que tienes elección. La elección de decidir no darle crédito a ese pensamiento, y por lo tanto, sustituirlo por otro que si va permitirte seguir adelante.

Lo que yo más recomiendo en mis sesiones es lo siguiente, pregúntate:

  1. - ¿cómo me siento?
  2. - ¿qué pensamiento me hace sentirme así?
  3. -¿me sirve este pensamiento para seguir adelante/sentirme bien?

Si la respuesta a esta útlima pregunta es NO. ¡Ya lo tienes! Decide no dar crédito a ese pensamiento, obsérvalo un rato, y déjalo marchar, no te aferres a el. Luego, busca otro pensamiento más propicio para tu bienestar y tus metas.

 

Por supuesto, esto requiere práctica (como todo), porque tu mente te seguirá asaltando con más pensamientos limitantes. Pero no importa, porque ahora eres una persona LIBRE, libre de escoger a qué pensamientos dar crédito y cuáles no.

 

Recuerda, “tú no eres tus pensamientos”  :)

 

 


foto twitter Soy Sandra Gonzalez, experta en Autoconfianza y Motivación.

Te ayudo a alejarte de las preocupaciones y el malestar diario, enseñándote una nueva manera de pensar y actuar. Mi lema es “deja la lucha y empieza ya a fluir”.

Si quieres aprender más sobre cómo sobreponerte a problemas y situaciones difíciles sin sufrimiento, y en definitiva a mejorar ya tu vida, mira aquí lo que tengo preparado para ti :)


 

Un abrazo!

Sandra.

Imagen: Fotolia - © fotovika

 

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