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LA MENTALIDAD QUE CAMBIÓ MI VIDA

Esta es la mentalidad que cambió mi vida por completo. Estáte muy atento porque cuando lo practiques en tu día a día te convertirás, por fin, en dueño de tu vida👇🏻👇🏻


 
 
 
 

LA MENTALIDAD QUE CAMBIÓ MI VIDA

Si hay un hábito que realmente puede desencadenar todo una serie de cambios positivos tanto en tu interior como en tu vida, es el de practicar lo que se llama: el Locus de Control Interno.

Y es que las personas exitosas suelen tener un locus de control interno, o si prefieres un sistema de autocontrol interno. Mientras que las personas menos exitosas tienden a tener uno externo.

¡Te cuento el resto en el video! 👇🏻👇🏻👇🏻

 

CÓMO UN HÁBITO CAMBIÓ MI VIDA | Mininalismo & Crecimiento Personal by Sandra Gonzalez

 

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LA MENTALIDAD QUE CAMBIÓ MI VIDA

 

Solía pensar que en la vida solo existían dos tipos de personas, las que parecen tener su vida resuelta, y que tienen la suficiente determinación para crearse su propio destino.

Son esas personas que decimos que “crean su propia suerte”

Y luego están aquellas que simplemente no consiguen sentirse bien en su vida, por más que pase el tiempo.

Son esas personas que decimos que “se quedan atascados”, albergando en ocasiones mucha negatividad hacia la vida misma.

Por eso en este video quiero hablarte de ese único e imprescindible mentalidad que cambió mi vida, más me ha ayudado a aclararme y pasar a la acción para cambiar mi vida por completo, tanto a nivel personal como profesional. Estáte muy atento porque cuando entiendas bien este hábito y lo practiques en tu día a día te convertirás, por fin, en dueño de tu vida, de tus emociones y de tus decisiones.

Bien, si hay un hábito que realmente puede desencadenar todo una serie de cambios positivos tanto en tu interior como en tu vida, es el de practicar lo que se llama: el Locus de Control Interno.

Y es que las personas exitosas suelen tener un locus de control interno, o si prefieres un sistema de autocontrol interno. Mientras que las personas menos exitosas tienden a tener uno externo.

 

1. ¿QUÉ ES EL LOCUS DE CONTROL?

El locus de control es un concepto que fue expuesto por Julian Rotter en 1966 a través de su Teoría del Aprendizaje. En ella, el locus de control es un rasgo de personalidad que hace referencia a la percepción subjetiva que tiene una persona sobre la causa de los acontecimientos que ocurren en su día a día.

El locus de control hace referencia a lo que creemos que tiene el control de nuestra vida. Y afecta directamente en la forma en que interactuamos con el entorno.

Así pues, si consideras que tienes el control de lo que te ocurre, y confías en tu facultad de decidir y actuar libremente y en tener la suficiente habilidad, capacidad de esfuerzo e inteligencia para transformar tu realidad, entonces está claro que posees un buen locus de control interno.

Pero si crees que no tienes control sobre los acontecimientos de tu vida y que son factores externos los responsables de tu situación (el azar, Dios, el destino, los gobernantes, tu jefe…), entonces tienes un locus de control externo.

Dicho de otra manera, el locus de control representa la perspectiva que tiene una persona sobre si hay una correlación entre su conducta y un acontecimiento.

Si el locus de control es ‘interno’ esa percepción subjetiva hace que la persona que tenga ganas de movilizarse y hacer cosas para cambiar su vida. Porque para ella si hay una correlación entre lo que hace y lo que ocurre en su vida. Lo cual aumentará enormemente sus posibilidades de influir sobre muchas de las cosas que ocurran en su vida.

Por el contrario, si ese locus de control es ‘externo’ genera un estado de parálisis, porque la persona “siente» que no puede controlar la situación, y el quedarse en la inacción es lo que hace que no logre nunca alcanzar sus objetivos.

Por tanto, el locus de control tiene mucho que ver con la perspectiva individual que cada persona tiene. Y por eso, vas a percibir y reaccionar a tus éxitos y fracasos dependiendo de la percepción de control que tengas.

 

Y esto va a

influir en gran medida en tu motivación

para actuar de determinada manera ante diferentes circunstancias.

Por ejemplo, si una persona quiere estar sana y tiene un locus de control interno, tendrá la conciencia de tomar las medidas necesarias para cuidar su salud (ejercicio físico, comida sana, abstinencia de alcohol y tabaco…).

Pero si tiene un locus de control externo tenderá a pensar que las enfermedades son inevitables, que la culpa de su estado de salud la tiene los niveles de contaminación de su ciudad, o su vejez, etc…), Y por tanto, esa persona será menos propensa a cambiar sus viejos hábitos perjudiciales por otros más saludables.

Diversos estudios concluyen que las personas que tienen locus de control interno están orientadas a la acción, son más independientes, más competentes y responsables, menos ansiosas e influenciables, se sociabilizan mejor, se sienten más seguras y tienen más habilidad para gestionar sus errores y fracasos, ya que tienen incorporado el hábito de aprender de ellos.

Sin embargo, el locus de control externo crea lo opuesto, una mayor sensación de amenaza general e imprecisa por percibir el mundo como incontrolable, menor satisfacción vital, baja autoestima etc.

 

Dicho esto, puedes en este momento hacerte estas preguntas

y averiguar mientras ves este video si crees que en ti predomina más el locus interno o el externo. Ahí va:

– Cuando piensas en hacer cambios para mejorar tu vida ¿Te dices a ti mismo que esa mejora en tu vida depende de ti y de proponerte nuevas metas o hábitos?

– O más bien, ¿Te quedas pensando en que cualquier esfuerzo será inútil porque el gobierno esto, o tu jefe aquello, o piensas en que claro, como tienes hijos, o como tienes poco dinero, entonces no puedes esto o lo otro?

Es importante que seas muy honesto contigo mismo a la hora de pensar sobre esto. Porque si no haces un buen sincericidio y asumes que tiendes a percibir la realidad de forma, algo derrotista, entonces no tendrás un punto de partida desde el cual cambiar tu perspectiva y empezar a fomentar en ti un locus de tipo interno que te ayude a conseguir la vida que quieres.

 

2. EL ORIGEN DE TU LOCUS EXTERNO

Si tras darle unas vueltas a todo esto, llegas a la conclusión de que en efecto tienes un locus de control más bien externo, y sueles dejarte llevar por lo que ocurre en tu vida, aun cuando no te gusta, seguramente ahora estés pensando, ¿y yo por qué soy así? Seguro que la culpa la tienen mis padres o mis profesores, porque claro en mi infancia, bla, bla, bla… y si, ahí está, le estás echando la culpa a algo externo, de nuevo, jajajaja. Pero en este caso, tengo que darte toda la razón.

Es cierto,

el locus de control externo seguramente se forjó en tu infancia.

De hecho de pequeños, lo que nos pasa es que dependemos por completo de lo externo, porque todavía no hemos desarrollado las habilidades que necesitamos para vestirnos, alimentarnos y básicamente mantenernos con vida. Así que papa y mama, es decir, lo externo es lo que va a decidir cómo es tu vida. Cuando eres pequeño tú no decides nada y por eso lo primero que desarrollamos todos, sin excepción, es un locus de control externo. Tu vida es consecuencia de las decisiones y acciones de otros.

Lo que pasa, es que si además, tuviste unos padres que fomentaban tu propia independencia mientras ibas creciendo y que en lugar de dártelo todo a la primera o sobreprotegerte pues te permitían experimentar, resolver tu solito tus problemas, incluso presentarte retos, enseñarte a limpiar, a organizarte, a llevar tus finanzas, a relacionarte, etc, entonces es muy probable que aprendieras desde joven a cultivar un locus de control interno.

Y si por el contrario, has tenido una infancia en la que como es lógico tus padres te han protegido, te han provisto de todo lo que necesitabas y se han ocupado de que siempre estuvieras bien. Como es lógico, repito. Pero avanzando en edad seguiste dependiendo de ellos para todo y nunca llegaste a aprender a “no necesitarlos” a sacarte tú mismo las castañas del fuego y a conseguir las cosas por ti mismo, no por suerte o porque las cosas sucedieron así o te las dieron.

Entonces es probable que hoy en día, en tu vida adulta, seas una persona que ha traído toneladas de “impotencia” a su vida adulta. Es como que nunca te quitas la idea de que sigues dependiendo de algún tipo de sistema externo para proporcionarte lo que necesitas para sobrevivir y prosperar.

Y créeme cuando te digo que esto es muy difícil de detectar, primeramente porque es un sincericidio que cuesta asumir, uno no quiere pensar eso de sí mismo, sin embargo como te decía, sincerarse y asumirlo es el primer paso imprescindible para solucionarlo.

 

Desde un punto de vista laboral,

lo puedes identificar fácilmente si eres de esas personas que parece estar constantemente insatisfecho con su trabajo, y sueles quejarte de que te pagan poco para lo duro que estás trabajando y merecerías mucho más. Así que, tal y como me pasó a mi en su día, te pasas la vida echando pestes de tu jefe. Precisamente porque tu locus de control es externo. Así que la “razón” de que te paguen poco, o de que trabajes de más es de tu jefe, es decir, algo externo.

“Mi vida apesta porque mi jefe no ve cuando valgo y no me está pagando suficiente”.

O lo típico que se repite en cualquier país: “Por culpa de este gobierno maldito pago más impuestos de los que debería para lo que gano y me lo están poniendo realmente difícil, así es imposible prosperar, son unos cabrones, bla, bla, bla.

Y lo complicado aquí es que, esas quejas, seguramente sean muy válidas. Seguramente tengas razón y tu jefe no te valora o tu gobierno te fríe a impuestos porque la gestión de entidades públicas, por propia naturaleza, son devoradores de recursos, no son eficientes, porque no se toman medidas lógicas, se toman medidas basadas en elecciones, bla, bla, bla.

Así que si, repito. Seguramente tus quejas sean válidas y coherentes. Lo que pasa es que si le echas toda la culpa y le pones toda la responsabilidad de tus resultados o de tu situación a fuerzas externas, vas a vivir toda tu vida como en una cárcel, y lo que es peor a merced de lo que ocurra en el mundo, en tu país o en tu trabajo.

Sin embargo, si empiezas a ver la vida como una partida en la que con las cartas que te han tocado, asumes la responsabilidad de tratar de hacer las mejores jugadas posibles, entonces la cosa empieza a cambiar.

 

3. ENTRENAR TU LOCUS INTERNO.

Si lo que quieres es mejorar o cambiar tu vida, lo más importante que debes tener en cuenta, es que si o si, vas a necesitar ENTRENARTE EN ESTE LOCUS de control INTERNO.

Hoy en día es extremadamente importante, sobre todo cuando llegas a la edad adulta, desarrollar tu capacidad de Locus Interno para darle una patada a tu sentimiento de impotencia, yo diría que casi casi infantil, y comenzar a tomar las riendas de tu vida y de tus estados de ánimo internos, para florecer de nuevo como una persona adulta, responsable de su vida y sobre todo como una persona que es capaz de ayudarse a si misma a mantener sus estados de ánimo lo más equilibrados posible.

Y si. Si, es muy tentador echarle la culpa de tu mala vida a la situación de tu país, a lo mal gestionada que está tu empresa, o a que “no tienes tiempo porque tienes hijos y bla, bla, bla”. Si, es tentador, y es el camino más fácil y el más cómodo también.

Pero si de verdad de verdad de verdad quieres cambiar tu vida, en algún momento tendrás que tomar la perspectiva de que “si, hay cosas que puedes hacer dentro de esta situación de mierda en la que está tu país, o dentro de lo mal que estás en tu trabajo, etc.

Si lo piensas de forma adulta y madura, siempre hay cosas que puedes hacer, a pesar de tu situación de mierda, para mejorar tu vida. Y tu única responsabilidad es averiguar cómo para poder prosperar en el entorno en el que te ha tocado estar.

No es responsabilidad de nadie más venir, con una brillante armadura y luchar contra los malvados que hay en tu vida.

Es TU responsabilidad.

Y no quiero que parezca que te estoy regañando, como si fuera tu mamá que te dice que toca madurar, jajajaja!

Pero si espero ayudarte con estas palabras a empoderarte en el sentido más maduro y realista de la palabra. Sin fantasías de color de rosa. Empoderarte para mi es “dejar atrás el infantilismo disfrazado de excusas y convertirse en adulto maduro, determinado y con ganas de cambiar su vida independientemente de sus circunstancias”

Y para esto necesitarás adoptar un locus de control interno. Cuando lo hagas dejarás de sentir que la “vida te pasa”, a sentir que la vida sucede gracias a lo que estás haciendo activamente para que suceda.

Y esto si que es una perspectiva muy interesante a tener en tu interior. De hecho diría incluso que es un requisito previo para hacer cualquier tipo de cambio sustancial en tu vida.

Tus acciones positivas para salir de tu mala situación, tienen un impacto. Tus esfuerzos nunca van a ser en vano, porque siempre vas a poder aprender y sacar conclusiones de ellos. Y Porque no solo tienes el poder de cambiar tu vida, eres el único que puede hacerlo.

 

CONCLUSIÓN

Bien, espero que todo estos consejos y sobre todo que, esta nueva perspectiva desde la cual empezar a vivir tu vida y movilizarte hacia tus objetivos te haya servido para que sepas por dónde empezar con tu proceso de renovación y cambio.

Como siempre si este video te ha resultado útil, no olvides dejarme tu “me gusta”.

¡Te mando un enorme abrazo! y Te veo la próxima semana, ¡¡bye, bye!!!

 


 

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¡¡¡Te leo en comentarios!!! 🤗

Sandra.

 

 

Soy Sandra González y quiero ayudarte a dejar atrás las dudas, la indecisión y el estancamiento en el que te encuentras.

Estás a un paso de empezar a construir tu futuro profesional y dedicarte a lo que te hace feliz de verdad. Aclárate y pon en marcha hacia tu reinvención.

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