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Dejar el trabajo para emprender. 6 Claves para dejar tu empleo

Dejar el trabajo, y cumplir tu sueño de construir tu propio auto-empleo, da miedo. Pero no todo está perdido, en este video te doy 6 claves para hacerlo con en el menor riesgo posible.

 

 

 

Atreverte a reconocerte a ti mismo que quieres dejar tu trabajo estable como asalariado para perseguir tu gran sueño de trabajar por cuenta propia es ya un gran desafío.

Pero tomar la decisión y finalmente dar el paso para dejarlo, es aún más aterrador.

¿Cómo he logrado yo hacer frente a este desafío? Te lo cuento todo, en este video.

 

¿Preparado? ¡Pues dale al Play! 😀

 

«Dejar el Trabajo para Emprender»

 

Transcripción del Video: Dejar el Trabajo para Emprender.

 

En mi década de los 20 años, cuando aún estaba en la universidad, creía que lo que quería para mi vida era conseguir un buen puesto de trabajo y tener un buen sueldo.

Lo cierto es que la mayoría nos hemos creído que lo que queríamos era encontrar una buena empresa que nos contratara para así garantizarnos una buena estabilidad social y económica que nos permitiera luego, comprarnos nuestra casa, formar una familia y disfrutar de vacaciones en la costa cada nuevo verano.

Tanto el sistema educativo, como nuestros padres y la sociedad que nos rodea, nos lleva una y otra vez a pensar que este es el único camino. Tanto es así que, que en el instituto, y también en la universidad, se te forma para que te conviertas en asalariado, ¡no para que emprendas!

A mi, nunca, jamás me hablaron de emprendimiento en ninguno de los lugares en los que me formé. Nunca.

Así pues, sin darte cuenta, lo das por sentado. Das por sentado que ese es tu camino. Y ni te planteas otras opciones, hasta que…

… descubres lo que significa ser asalariado.

 

Ser asalariado tiene sus ventajas, sin duda. Pero también sus desventajas, desde mi punto de vista, unas cuantas de hecho, jejeje.

En primer lugar, como ventaja está la estabilidad, la seguridad, y la tranquilidad de saber que mientras ese puesto te dure, tendrás un sueldo a fin de mes. Así que puedes contar con esos ingresos y eso hace que te puedas olvidar del tema y dedicarte a.. bueno, pues eso, a ser feliz, ¿no?

Pero…, un momento,…¿qué pasa?

Ah! que no eres feliz ¡Curioso! (algo raro está pasando entonces, jeje)

Pero si tienes un sueldo a final de mes. Y tienes tiempo libre, los findes y las vacaciones para gastarlo. Y puedes hacer planes, construir un hogar y formar una familia.

¿Entonces? Dónde está el fallo?

Bueno, ya tú sabrás por dónde te pega a ti.

 

La toma de conciencia

A mi, en su día cuando tenía 29 y me acercaba galopante hacia mi gran crisis de los 30, lo que me pasaba es que, tenía un puestazo, un sueldazo, vivía en  Madrid y tenía un piso en propiedad en la costa en Vigo. Me iba de vacaciones, tenía hobbies, peeeeerooooooo… ¡era infeliz!

¿Por qué? en mi caso, tuvo que ver con la libertad y con la auto-realización. No me sentía libre. Más tarde descubrí que, al fin y al cabo, Yo era algo así como una líder sin cargo de líder. Aunque tampoco me interesaba ser líder de nadie. Lo que yo quería era ser mi propia líder. Tomar mis propias decisiones, hacer las cosas a mi manera, y trabajar en algo que me aportara plenitud, realización y sobre todo que me permitiera desarrollarme cuanto quisiera, sin límites y sin restricciones. ¡Odio las restricciones! jajajaja.

Así pues, mi trabajo como asalariada me daba seguridad, estabilidad y tranquilidad, pero me estaba asfixiando y me hacía sentir muy desgraciada.

Cambié de puesto, de empresa y de sector muchas veces durante mi década de los 20, hasta que a los 30, con la muerte de algunos de mis seres más queridos, debido a graves enfermedades, tuve una gran revelación:

Puedo morirme en cualquier momento (pensé),

¿Qué voy a hacer con lo que me queda de vida? ¿seguir así? Imposible (era mi respuesta),

– Prefiero morirme ya (me decía entre lágrimas y al borde de una pequeña depresión)

Y ahí fue cuando lo vi claro. Necesitaba tomar las riendas y hacer un cambio, porque si me sentía ya así con 29, entonces mis décadas de los 30, 40 y 50 iban a ser un auténtico tormento.

Obviamente que, al principio, también a mi me parecía imposible.

Y claro que, al principio, también a mi me daba miedo la idea de dejarlo todo y volver a empezar. Obviamente que es una decisión que hay que pensar y re-pensar muy bien.

Pero eso no significa que no sea posible hacerlo.

Así inició mi incursión en el Desarrollo Personal: quería descubrir a qué otra cosa podría dedicarme, quería averiguar cuál era mi gran talento, mis fortalezas y mi pasión. ¿Para qué? Pues para asegurarme de poner todo de mi parte para alcanzar algún día la auto-realización, a través de un trabajo que me importara, que me llenara y que me permitiera desarrollar y sacar a la luz mis más altas capacidades.

Al principio leía libros sobre auto-liderazgo, superación personal, cómo afrontar el miedo a la incertidumbre, cómo descubrir tu talento, cómo convertirte en emprendedor digital, etc, etc.

Pero no aplicaba nada. Sólo leía, me inspiraba, y ya. Estaba demasiado cagada para hacer nada. Aún no me había comprometido al 100% con mi sueño.

Hasta que la situación en mi trabajo empezó a ser insostenible. Un buen día, un viernes por la mañana allá por el mes de Julio de 2010, cayó una gota que colmó mi vaso, y ahí: tomé la decisión.

Lo primero que hice fue revisar mis finanzas. Tenía unos buenos ahorros. Con ellos podría vivir al menos dos años sin trabajar y sin prestación por desempleo. También me daría para formarme en alguna cosa si fuese necesario. Así que era libre de partir cuando quisiera.

Me dio mucho vértigo, pero al fin, llegó el lunes y anuncié mi renuncia. Enseguida me sentí super liberada!! Lo había hecho, era libre por fin!!! Mi interior rebosaba de alegría. Por fin, puedo empezar una nueva vida, pensé.

 

Lo que hice después

Bien y qué pasó después? Bueno, lo primero que hice fue volver a Vigo y reducir drásticamente mis gastos mensuales. Vendí muchas cosas que ya no necesitaba, dejé de gastar mi dinero en cosas superfluas y me enfoqué en descubrir mi vocación.

Además hice un plan B. Un plan C y un plan D. Pensé en muchas alternativas que podrían rescatarme de la posibilidad de que al final no consiguiera hacer nada con mi vida y me quedara sin ingresos.

Así es que aprendí que la incertidumbre se puede gestionar, si uno entiende que si las cosas le van mal, lo único que debe hacer es ocuparse de ello hasta recuperar la estabilidad de nuevo, al precio que sea necesario.

Yo tuve que, en mi camino, hacer cosas que nunca pensé que haría. Como trabajar unos meses haciendo trabajos temporales aquí y allá, así fue cómo me pude recuperar tras haber mal invertido más de 5.000€ en cursos que finalmente resultaron no servirme para nada.

También estuve más de un año tiempo trabajando como comercial de telefonía, así fue cómo reuní los 3.500€  que pagué por mi primera página web, lo cual acabó siendo también una mala decisión.

A su vez, también acepté trabajos dando charlas de motivación a empresas, cosa que no me gustaba nada, pero me permitió seguir invirtiendo en mi emprendimiento, etc, etc, etc.

Como puedes ver, pasaron años, tomé muchas malas decisiones, y las pagué bien caras. Pero cometiera los errores que cometiera en mi camino, al final, aunque por momentos estaba cagadita de miedo y pensaba que había fracasado para siempre. Al final la vida te muestra que siempre hay una salida, siempre acaba por ocurrírsete algo que te saca del apuro, si estás dispuesto a poner de tu parte y a ensuciarte las manos.

Sin contar que, cada nueva metedura de pata, cada nueva equivocación en mis decisiones, me hizo más sabia. Más inteligente. La inteligencia no es algo con lo que se nace, es algo que se desarrolla. Y se desarrolla especialmente bien cuando aprendes de tu errores, y por tanto te atreves a equivocarte.

La incertidumbre solo puede bloquear a las personas que no están dispuestas a mancharse las manos. A las demás, la incertidumbre, nos estimula en lugar de bloquearnos.

¿Tú, en qué lado quieres estar?

 

Claves para dejar el trabajo con poco riesgo

Así pues, voy a compartirte ahora algunas claves, que no provienen de ningún libro o curso, sino que son las conclusiones que he aprendido gracias a toda mi vivencia:

Clave 1. Si lo que quieres es algún día poder dejar tu trabajo, empieza por Reducir tus gastos mensuales. Ten una vida minimalista y enfócate en lo esencial: tu cambio de vida.

Clave 2. Asegúrate unos ahorros para vivir un año al menos, y poder invertir en formación o en tu futuro si fuese necesario.

Clave 3. Ten un plan B, un plan C, y un plan D. Ten muchas ideas y anótatelas todas. Así verás que, pase lo que pase, podrás seguir adelante.

Clave 4. Aprender a manejar la incertidumbre y el miedo. Y esto solo se aprende practicando! 😉 por tanto, toma ya tu decisión e inicia los primeros pasos hacia tu nueva vida hoy mismo.

Clave 5. Antes de dejar tu trabajo, haz acopio de todos lo que necesitarás saber, hacer o tener para iniciar tu viaje hacia tu reinvención profesional. Rodéate de referentes que ya han pasado por lo mismo que tú deseas conseguir y contrátalos para que te guíen en tu camino. Así te asegurarás de tomar el camino más directo y seguro hacia tu nueva vida.

Clave 6. Ve a por ello, ahora. Cuanto más lo retrases, porque no tienes tiempo, porque no es el momento económico perfecto, porque no te sientes seguro, porque no lo ves claro… más te costará tomar la decisión, y puede ser que finalmente un día mires atrás y te des cuenta de que… al final, la cruda verdad es que eres de esas personas que pudieron pero que no fueron a por todas.

 

 

Lo único que puedo añadir para animarte a tomar acción, es que yo nunca he estado más feliz en mi vida.  Prefiero mil veces volver a pasar por toda la incertidumbre y el miedo que he pasado al tomar mi decisión, que volver a sentirme como me sentía cuando estaba en un trabajo que no me gustaba por un sueldo que no me daba felicidad.

Así que si te sientes identificado con todo lo que te he contado sobre mi vida, ya lo sabes. Emprender quizás sea también tu camino.

Obviamente, no se trata de ver este vídeo y de tirarse al vacío cual kamikaze, dejando tu trabajo de la noche a la mañana. Siempre lo digo. Está bien ser idealista, pero acuérdate de ser también inteligente.

Investiga primero qué es lo que te gustaría hacer. Experimenta. Fórmate si es necesario. Busca ayuda profesional para tomar las mejores decisiones. Y una vez tengas tu plan, eso si, ponlo en marcha ya! 😀

 

Sé idealista, sé inteligente.

Forma parte de la gente que toma decisiones, se prepara y actúa para cambiar su vida.

 

Comparte este vídeo con esa persona que sabes necesita escuchar lo que he dicho, y déjame tu comentario si estás pensando en dejar tu trabajo, me encantará leerlo y mandarte muchos ánimos!

¡Bye!

Sandra.

 


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Un abrazo!

Sandra.

 

 

 

 

 

 

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