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Por Qué Tu Vida Es Aburrida 🙄 | Sandra González

Asumámoslo. Tu Vida Es Aburrida. Y esta es la principal razón…👇🏻👇🏻

 
 
 
 
 
 

… tu miedo está controlando tu vida 🙄

Puede ser que lleves tiempo fantaseando con la idea de cambiar tu trabajo. O simplemente empezar a decir no a los demás y dedicarte más tiempo para ti.

No importa, cuál sea tu sueño, dar un salto al vacío da miedo. Porque cuando piensas en lo desconocido, tu miedo siempre te arrastra a imaginar el peor escenario.

Por eso, hoy quiero hablarte de la posibilidad que tú también tienes, de ir un poquito más allá de tu zona de confort, aprender a tomar pequeños riesgos calculados y aceptar así tu miedo a la incertidumbre para que no te limite a la hora de vivir la vida que quieres.

 

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Por Qué Tu Vida Es Aburrida 🙄 | Sandra González

 

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Transcripción del Video:

«Por Qué Tu Vida Es Aburrida 🙄«

 

Todos los días la misma rutina. El mismo desayuno. La misma ropa. El mismo camino al trabajo. Y las mismas conversaciones monótonas en tu oficina. Asumámoslo, tu vida es aburrida. Y esta es la principal razón:

– Tu miedo controla tu vida.

 

INTRODUCCIÓN

Puede ser que lleves tiempo fantaseando con la idea de cambiar tu trabajo. O con mudarte a la otra punta del mundo para vivir en la ciudad de tus sueños. O simplemente empezar a decir no a los demás y dedicarte más tiempo para ti. No importa, cuál sea tu sueño, dar un salto al vacío da miedo. Porque cuando piensas en lo desconocido, tu miedo siempre te arrastra a imaginar el peor escenario.

¿Y si al cambiarme de trabajo las cosas me van peor que ahora? ¿qué pasa si al final no me adapto a la vida en Japón? ¿qué pasa si al empezar a dedicarme más tiempo a mí mismo, me quedo solo para siempre, o las personas de mi alrededor acaban cayendo en desgracia?

Pensar en todo esto te incomoda, lo sé, a todos nos pasa. Ahora bien, lo primero que debes entender es que los cambios importantes en la vida rara vez ocurren dentro de tu zona de confort. Y cuando te enfrentas a tu incomodidad y a tu miedo, no lo haces por el placer de hacerlo, sino porque del otro lado de ese miedo hay un sinfín de nuevas oportunidades que podrían mejorar con creces tu situación actual.

Así pues, si quieres vivir una vida llena de propósito, aventura y felicidad, de lo que se trata es de que aprendas, poco a poco, a sentirte cómodo, sintiéndote incómodo.

Por eso, hoy quiero hablarte de la posibilidad que tú también tienes, de ir un poquito más allá de tu zona de confort, aprender a tomar pequeños riesgos calculados y aceptar así tu miedo a la incertidumbre para que no te limite a la hora de vivir la vida que quieres.

Te recomiendo que te quedes hasta el final, especialmente si en este momento lo más aburrido en tu vida es tu trabajo, porque tengo una invitación muy especial que hacerte. En un ratito te lo cuento.

 

1. DOSIFICA TU NIVEL DE RIESGO

Cuando piensas en hacer cambios, piensas en los grandes riesgos y peligros que estos pueden suponerte. Ya sabes cómo va, ¿verdad? Tu mente empieza a imaginarse escenarios propios de tragedias griegas, donde a los personajes les sucedían lo peor  de lo peor. Pero lo cierto es que, no necesitas meterte en grandes líos a lo Juego de Tronos para mejorar tu vida y conseguir lo que quieres.

Bien es cierto, eso si, que no todos tenemos la misma tolerancia al riesgo y al miedo. Hay muchos factores que van a determinar qué tan cómodo puede sentirse alguien tomando riesgos y enfrentándose a sus miedos. Por ejemplo, según tu personalidad, edad, tu educación y tus experiencias pasadas. Pero no importa dónde te encuentres en esa escala de tolerancia al miedo y al riesgo, porque el primer paso para salir de tu zona de confort, es comenzar muy poquito a poco.

Si realmente quieres mejorar en la comprensión de tus miedos para que estos dejen de limitarte tanto, puedes hacerlo siguiendo el ejemplo de las personas más exitosas en el mundo de los negocios.

Este tipo de personas tienen una gran tolerancia al riesgo y una muy buena gestión de sus miedos. Y si lo piensas esto no es sorprendente, porque para poder lograr sacar adelante sus negocios de éxito deben enfrentarse todo el tiempo a lo desconocido. Por ejemplo, a la hora de contratar su primer préstamo, o lanzar su primer producto. Necesitan esforzarse y empujarse a sí mismos continuamente de una manera que muy pocas personas hacen.

La cuestión es:

¿Por qué no les importa tomar riesgos?

¿Por qué no sienten ese miedo que tú y yo sentiríamos en su lugar?

Bien, en realidad esto no es así. No es que no les importe el riesgo, en realidad les importa el riesgo mucho más que a ti y a mí. Tú y yo vemos un riesgo y quizás lo que hacemos automáticamente es pensar “uyyy, no, no esto no es buena idea”. Y listo, volvemos a nuestra rutina, alarma, desayuno, trabajo, etc.

A ellos les importa mucho más el riesgo, le prestan mucha más atención. Tanto que lo estudian y analizan hasta la saciedad. Y al tomárselo más en serio, pueden racionalizar mucho mejor qué nivel de riesgo tomar en cada instancia. Para asegurarse de seguir superando sus propios límites y avanzar hacia la vida que quieren. Y esta es justamente la manera en que debes gestionar tu miedo para que no te limite.

Así que, en lugar de empezar a imaginarte dejando tu trabajo de golpe, tal vez puedas empezar por desarrollar tu idea de negocio en una libreta. En lugar de imaginarte vendiendo tu casa para irte a Japón, podrías primero apuntarte a clases de japonés. O en vez de imaginarte dejando tirado a todo el mundo para dedicarte más tiempo a ti mismo, podrías empezar por hacer una lista de qué responsabilidades tienes y cuáles de éstas en realidad les corresponde a los demás y no a ti.

Por tanto, no se trata de no tomar riesgos, o de no tener miedo. Sino más bien de aprender a dosificar tu nivel de riesgo para dosificar también tu nivel de miedo. Así es cómo se gestiona el miedo y se potencia la autoconfianza.

Muchas veces recibo comentarios o tengo conversaciones con clientes que me preguntan cómo hice para reinventarme por completo y dedicarme a algo que me encanta. Y cuando les empiezo a contar todo lo que hice en los últimos 10 años, lo que más suelo escuchar es esta expresión de: “Lo que pasa es que en mi caso es muy difícil. Yo entiendo tus consejos Sandra, y están muy bien, pero yo no podría hacer lo que haces porque en mi caso.. bla, bla, bla, … es que es muy difícil.”.

Bien, pues si tú también piensas esto, escúchame bien: No se trata de si es fácil o difícil. Se trata de convertirte en el estratega de tus miedos para hacértelo fácil.

IMPORTANTE:

Nada es fácil o difícil de por sí. Fácil o Difícil es una valoración subjetiva que hacemos y que viene supeditada por una comparación previa. Todo es más o menos difícil dependiendo de con qué lo compares. Si tú te comparas conmigo o con cualquier otra persona que ya tiene una vida parecida a la tú quieres… vas a llegar a la conclusión de que “es difícil”, porque estás comparando tu situación actual, con mi situación después de lidiar con mis propios riesgos y miedos durante más de 10 años. Entonces, estás comparando mal. Estás haciendo cualquier cosa menos ser estratega.

Lo que te toca es valorar con cabeza tu situación, y decirte cosas como: ok, yo aspiro a lo mismo que Sandra o que quién sea, y entiendo que al igual que ella tendré que empezar poquito a poco y simplemente construir mi camino a mi ritmo, sin pausa pero también sin prisa. ¿Cuál es el primer paso que podría dar y que implique un riesgo casi nulo para mi, ahora mismo? ¿Qué sencilla o fácil primera decisión puedo tomar para empezar?

 

Mi Experiencia:

Esto fue lo que yo hice cuando empecé. Claro que yo también al principio me decía a mí misma: “uff, esto es muy difícil y muy arriesgado, y me da mucho miedo y me incomoda pensar en lo que pueda pasar”. Pero lo cierto es que, yo no tomé todas esas decisiones, acciones y riesgos que me trajeron hasta aquí en el día 1 en que me lo planteé. Empecé de la forma más simple que pude, y fui tomando más y más acciones y riesgos a medida que me iba sintiendo más cómoda con mis avances.

Así fue cómo, empecé a leer libros de desarrollo personal y coaching antes de dejar mi trabajo. Luego me tomé un año sabático y me formé y certifiqué como Coach. Luego empecé a trabajar de nuevo y al mismo tiempo, dedicaba mi tiempo libre a practicar con mis primeros clientes pero de forma gratuita, porque me daba miedo no tener experiencia todavía y me sentía muy insegura. Pasado un tiempo empecé a cobrar tan solo el 20% de lo que cobro ahora por una sesión.

Tres años más tarde, fue cuando ya dejé de trabajar por cuenta ajena definitivamente. Ahí fue cuando publiqué mi primer video en YouTube, que solo estaba disponible desde mi blog para que no lo viera mucha gente y así sentirme más segura. Recuerdo que, ese primer año, no se lo conté ni a mis amigas ni a mi familia porque me daba mucha vergüenza. Luego ya me atreví a hacerlos públicos en YouTube y contárselo a algunas personas de familia, y así, pasito a pasito y a lo largo de varios años fui construyendo la vida que tengo ahora.

En cada una de estas etapas en las que daba un pasito más, obviamente sentía que estaba dando un salto más hacia lo desconocido. Estaba nerviosa, no estaba segura de cómo me iría, pero sabía que para evitar quedarme atrapada en una vida que no me hacía feliz, tenía que empujarme a mí misma a dar pequeños pasos fuera de mi zona de confort. Y también sé que tendré que seguir haciéndolo en el futuro y que, si un día dejo de hacerlo, de nuevo mi vida volverá a ser más que aburrida.

 

2. ANALIZA TU MIEDO

Sin duda, una de las fórmulas más poderosas que aprendí para aguantar esos momentos de máxima duda e incertidumbre, fue haciéndome una sola pregunta:

¿Qué es lo peor que podría pasar si tomo esta decisión?

Porque cuando realmente te sientas a responder a esta pregunta, normalmente lo que suele suceder es que te das cuenta de que la respuesta no es tan mala como pensabas.

Cuando pienso en el momento en que me decidí a emprender mi propio negocio, por ejemplo, me hice a mí misma esta pregunta: ¿qué es lo peor que podría pasar?

Y realmente me puse en serio a examinar las respuestas y a indagar hasta el final las consecuencias que podría sufrir. Pensé:

– “bueno, supongo que podría empezar a ofrecer mis servicios en LinkedIn mientras sigo trabajando, y que nadie me contrate. Ok, mi consecuencia llegados a ese punto es que habré desperdiciado algo de tiempo y energía de mi horario de ocio. Vale, esto es asumible. ¿Qué más?»

¿Cuál podría ser el peor escenario?

«Uhmmm, supongo que en algún momento tendré que dejar mi trabajo y renunciar a tener ingresos por un tiempo. Probablemente gastaré mis ahorros con bastante rapidez y supongo que en ese momento tendré que pedir dinero prestado a mis padres o bien buscarme otro trabajo a media jornada por un tiempo.»

Esto haría que tenga que vivir con menos. Tendría que cancelar mi suscripción al gim y hacer ejercicio en casa. Tendría que ser más ahorradora y no permitirme tantos caprichos, ni viajar o comer fuera.

Bien, pero esto no puede ser lo peor. Vale, y si no encontrara un empleo temporal para seguir manteniéndome. Ok, en ese caso tendría que dar un paso atrás, alquilar mi piso e irme a vivir con mis padres.

En resumen. Una vez empecé a responder en serio a esta pregunta y a profundizar un poco más en cuál podría ser el peor escenario posible, me di cuenta de que en ningún caso estaba poniendo en peligro mi propia supervivencia, ni mi hipoteca, y que, en realidad, no era una cuestión de vida o muerte. Me di cuenta de que incluso si tenía que dejar mi piso y volver a casa de mis padres no sería tan malo, es algo que llegado el momento sería capaz de hacer si fuera necesario.

Lo que te quiero decir es que, una vez realizas este ejercicio y tienes en tu poder este conocimiento, es cuando por fin puedes liberarte y reducir enormemente tu nivel de miedo, para poder comprometerte con tu nueva vida y dar el primer paso.

 

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No sé si será tu caso, pero hay una cantidad inimaginable de personas ahí fuera, que sueñan con dejar su trabajo para reinventarse y quizás incluso, ir más allá e independizarse del todo iniciando su propio negocio.

Como te contaba hace un momento, ese era mi gran sueño cuando cumplidos los 29 años me encontré en un punto de «no retorno» del que no sabía muy bien cómo salir. Porque sabía que ya no quería seguir trabajando más «de lo mío», pero no sabía a qué otra cosa podría dedicarme. Así que lo pasé bastante mal durante mucho tiempo, porque no sabía cómo gestionar ese tipo de crisis profesional.

Por eso hoy en día, el gran propósito que trasciende todas mis formaciones, contenidos y comunicaciones, es precisamente ayudar a otros en este camino de dudas, miedos, indecisión y de puro reto en todos los sentidos.

 

Si tú también tienes ganas de reinventarte profesionalmente, y quién sabe, quizás algún día iniciar tu propio negocio, no te pierdas esta MasterClass porque te aseguro que será muy reveladora y te dará mucha orientación acerca de cómo dar curso a todas esas dudas, miedos y confusión en este momento de tu vida.

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3. HAZ UN ANÁLISIS DE COSTES Y BENEFICIOS

Bien, otra forma de convertirte en el estratega de tus miedos, y saber cuándo no, y cuándo si, es necesario empezar a salir de tu zona de confort y tomar pequeños riesgos, es haciendo un análisis de costes y beneficios.

Lo que quieres es considerar de forma muy realista y analítica cuál es el coste potencial de no tomar acción y quedarte cómo estás, frente a dar el primer paso y encaminarte hacia tu nuevo futuro.

Supongamos que estás pensando en dejar tu trabajo para comenzar tu propio negocio. Podrías elabora tu análisis de costes y beneficios dividiendo en cuatro cuadrantes una hoja de papel y escribir en cada uno: el coste de tu inacción, el beneficio de esa inacción, y de la misma manera en la otra columna, el coste de pasar a la acción y el beneficio de pasar a la acción.

Por ejemplo, el coste de tu inacción podría ser permanecer en un trabajo que odias para levantar cada mañana sin motivación y pasarte los próximos años preguntándote ¿Y si hubiera…?  En cuanto al beneficio de la inacción podrías poner: tener la seguridad de tener ingresos mensuales, no tomar ningún riesgo y tener una vida cómoda.

Pare el coste de la acción, podrías poner, mis ingresos se reducirán drásticamente en las primeras etapas de mi emprendimiento, si fallo necesitaré encontrar un nuevo trabajo o alquilar mi vivienda e irme a vivir con mis padres. Y finalmente para el beneficio de la acción podrías poner: tendré un potencial de ingresos mucho mayor con el tiempo, mi trabajo se alineará con mis valores y gustos, podré crear un mejor equilibrio entre mi vida personal y profesional, una vez mi negocio arranque.

Ojo, porque hacer este ejercicio puede llevarte muy posiblemente a decidir que ¡es hora de comenzar tu propio negocio. Y la verdad es que te apoyo totalmente, ya que has hecho lo que tenías que hacer, has valorado y analizado, en serio, tus pros y contras y ahora lo que te toca es pasar a la acción.

Pero antes de dar el salto, hay algo más que en lo que puedes pensar:

 

3. CRÉATE TU PROPIA RED DE SEGURIDAD

Es posible que hayas escuchado expresiones del tipo: confía y se te dará.  O fluye con tu propósito y el resto vendrá solo. Y la verdad es que por propia experiencia puedo decirte que estos consejos son pésimos y pueden llevarte, como me pasó a mí, a pasarlo realmente muy mal.

Y el problema es que cuando te pegas un tortazo por haber confiado en la providencia, el universo o lo que sea, puedes llegar a situaciones desesperadas que te lleven finalmente a tomar malas, pero que muy malas decisiones.

Es mucho más asertivo y amable para ti y para tu vida, pensar en tu propia seguridad pero sin permitir que ésta se convierta en un límite que te frena, para dar los pasos que debes dar y lograr lo que quieres.

Así pues, cada vez que estés planeando un movimiento arriesgado, piensa siempre en elaborar un plan B o una red de seguridad. Por ejemplo, si ahora mismo tienes algunas deudas, no dejes tu trabajo para emprender. Empieza por reducir tu nivel de deuda al máximo y mientras ve formándote y preparando tu nuevo negocio en una libreta.

Un ejemplo de red de seguridad en estos casos de reinvención profesional es ahorrar un año entero de solvencia para poder pagarte tus gastos básicos durante todo un año, aún sin tener ingresos de ningún tipo. Eso te dará la confianza que necesitas para dejar tu trabajo y dedicarte de pleno a tu nuevo negocio, cuando llegue el momento.

Lo mismo si planeas irte a vivir a Japón o si quieres empezar a viajar a lo mochilero por el mundo durante unos años.

Cada uno tiene su grado de tolerancia al miedo y al riesgo. Quizás en tu caso, prefieras no dejar tu trabajo hasta conseguir que tu nuevo negocio funcione, aun cuando tengas que sacrificar muchas de tus horas de ocio para ello. En cualquier caso, el punto es este: toma un riesgo calculado.

Porque tener una red de seguridad o un plan b, no te convierte en cobarde, sino en un estratega inteligente, y te permite tomar mejores decisiones sabiendo que tienes algo a lo que recurrir.

 

Conclusión:

En conclusión, si estas analizando tu vida en este momento y te preguntas constantemente ¿esta es la vida que quiero? o ¿Por qué tu vida es aburrida?

Mi recomendación es que sigas indagando haciéndote estas preguntas: ¿Me hace feliz levantarte cada día a la misma hora, tomando el mismo desayuno y desplazándome al mismo trabajo aburrido de siempre? ¿O estoy listo para dar un paso a lo desconocido y ser yo mismo, y no mi miedo, el que controle mi vida?

No sé tú, pero yo en cuanto empecé a enfocarlo desde esta perspectiva, empezó a darme mucho más miedo pensar en quedarme atrapada en la misma vida aburrida para siempre, y a tener muchas más ganas de empezar a tomar pequeños riesgos que a la larga me han llevado a vivir una vida hecha a mi medida.

Te veo en el próximo video, ¡Bye Bye!

Sandra.

 

 

Soy Sandra González y quiero ayudarte a dejar atrás las dudas, la indecisión y el estancamiento en el que te encuentras.

Estás a un paso de empezar a construir tu futuro profesional y dedicarte a lo que te hace feliz de verdad. Aclárate y pon en marcha hacia tu reinvención.

Tu nueva vida está más cerca que nunca. ¿Empezamos? >>

 


 

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