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El Zen en el trabajo

Nota: este post es una traducción del artículo The Zen of Work , de Léo Babauta. Por tanto, es él quién se expresa como “yo” a continuación.

ordinateur zenEn el trabajo, solemos hacer frente a situaciones estresantes, proyectos retadores, compañeros irritantes, jefes frustrantes, numerosas funciones, y tareas aburridas que no nos gustan.

La causa de estos problemas es sencilla: nos aferramos.

 

 

El trabajo en si no es estresante; sólo es una acción que se hace o que debe ser hecha. Es nuestra reacción a ese trabajo lo que provoca estrés: el hecho de que nos aferramos al deseo de que las cosas sean diferentes.

No es el flujo constante de interrupciones lo que es frustrante – sólo son situaciones que nos llegan, como una hoja que cae o un pájaro que pasa. Es nuestro apego, mental, a la tarea que hacíamos antes de ser interrumpidos lo que nos causa esa frustración. Desearíamos no haber sido interrumpidos durante la ejecución de esa tarea, nos resentimos con aquellos que nos interrumpieron, y nuestra mente se queda a medias sobre la tarea anterior.

Nuestros compañeros y jefes tampoco son el problema: son sólo otros seres humanos que intentan hacerlo lo mejor posible, dentro de lo que saben. Es nuestro apego a la idea de que deberían comportarse de otra manera y hacer lo máximo posible para hacernos felices, lo que genera en nosotros enfado e irritabilidad.

No son las numerosas responsabilidades y mensajes lo que nos hacen estar estresados, sino nuestra reacción a esta cantidad de cosas. Es simplemente una lista de tareas, o un teléfono que suena, o una bandeja de entrada con una lista de mensajes. Son cosas inofensivas. Pero cuando nos aferramos a la idea de que podemos hacerlo todo, y debemos gestionarlo todo al mismo tiempo, eso nos estresa, porque evidentemente no es el caso. No podemos hacer más que una sola cosa a la vez, sin embargo nuestro cerebro las gestiona todas al mismo tiempo.

Entonces, ¿cuál es la solución? Dejarse ir (fluir)

Es el Zen en el trabajo.

 

Aprender a fluir

Cuando te deshaces de la idea acerca de cómo deberían hacerse las cosas, cómo deberían comportarse los demás para hacerte feliz, de que deberías hacer todo al mismo tiempo… Entonces los problemas desaparecen. Simplemente no existen.

Hay otros problemas, por supuesto – todavía necesitas hacer el trabajo. Pero las frustraciones, el estrés, el enfado, la irritabilidad, la sensación de estar sobrepasado, etc., están causadas por el hecho de aferrarse, y están en nuestra cabeza. Nos apegamos también a las cosas que nos han sucedido anteriormente – algo que no hemos hecho bien, una reunión en la que hemos dicho algo embarazoso, un error en la realización de nuestro proyecto –  y por supuesto esto nos añade sufrimiento, que se enlaza en un bucle sin fin.

 

Dejarse ir (fluir), permite que desaparezcan los problemas.

Es así de simple, y no obstante fluir no siempre es fácil.

Es un proceso de aprendizaje. Primero debes aprender a estar plenamente consciente, que es la salida a todo este caos. La conciencia plena nos permite ver los patrones de pensamiento que nos causa este dolor, nos permite buscar dentro de aquello a lo que nos aferramos.

La plena conciencia te ayuda también a regresar al momento presente, de manera que todas las cosas que tienes en mente puedan borrarse, y vives así lo que te ocurre en ese preciso momento, en directo.

Haces una tarea sin aferrarte a otras, o a las ofensas de los demás. Haces una tarea, fluyes, y pasas a la tarea siguiente.

Esto requiere práctica, y sugiero pues que comiences con un pequeño ejercicio, como por ejemplo 5 minutos de meditación, y practica a partir de ahi. Una vez que te conviertes un pro de este simple ejercicio, puedes extender la conciencia plena a otras tareas. Al final, conseguirás hacerlas correctamente (con plena conciencia), y los problemas empezarán a disolverse solos.

 

 

Nota by Sandra Gonzalez

No hay secretos, ni magia, ni trucos descabellados al alcance de sólo unos pocos. Por más artículos y libros que leo sobre cómo gestionar el estrés y los problemas, todo me lleva a la misma conclusión: el problema no son los problemas en si, sino la manera que tenemos de enfrentarnos a ellos.

Y la raíz de todo esto, proviene de tu manera de “entender e interpretar” lo que sucede en tu mundo. No me cansaré de decirlo. Da igual en qué circunstancias estés, cuál sea tu problema, y qué tipo de persona seas, la solución siempre es la misma: practica el estar más consciente. Practica el relativizar los problemas. Practica una nueva filosofía de vida. Practica vivir de manera más consciente.

Si no sabes por dónde empezar, busca ayuda, en internet, en blogs, en libros, en formaciones, en profesionales, lo que sea, no importa, pero haz algo DIFERENTE a todo lo que hayas intentado hasta ahora para mejorar tu situación en el trabajo. Tu cuerpo y tu mente, te lo agradecerán 🙂

 

Espero que este artículo te haya gustado. Si estás decidida a tener un espíritu Zen en el trabajo, mira aquí lo que tengo para ti.

 

Un abrazo,

Sandra.

Imagen: Fotolia – © Martine A Eisenlohr

 

 

 

 

 

 

 

1 Comentario

  1. Diego Author enero 19, 2019 (12:19 pm)

    Gracias, estoy en la fase de fluir, ahora estoy estudiando y me doy cuenta q cuando no hay ruido y fluyo simplemente no hay nada mejir que hacer q estudiar e ir directo a las cosas significantes de la vida. Un saludo, me encantaria conocer gente con esta filosofia de vida o algun foro de este estilo

    Reply to Diego

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